
Laura, 17 años. 6 meses para los 18 (demasiado poco, a mi parecer).
Hoy día puedo decir que tengo el pelo largo, lo cual me agrada. Y que soy castaña; eso lo he podido decir siempre. Ojos grandes, marrones, pero dentro de lo marrones, claros (porque lo que nos jode es esa cosita marrón de alrededor de la pupila queeee...). Pueden parecer simples descritos así, pero lo cierto es que a mí siempre me han gustado. No me caracterizo por mi preciosa sonrisa, o al menos no ahora.
Lo de ser bajita ha formado siempre parte de mi vida, pero mira, si fuese alta los tacones no tendrían sentido.
Mi corán podría basarse en la Cosmopolitan, y disfruto leyendo libros estúpidos que hablan sobre periodistas que viven en Nueva York y encuentran un novio estupendo que también es periodista. También me confieso como otra más de las seguidoras de la saga Crepúsculo. A veces me resulta aburrido serlo, porque es demasiado típico, pero en ese libro venden un prototipo de hombre que nadie puede ignorar. Y una no es de piedra. También me gusta Bécquer, que no todo son adolescentadas.
Escribir me relaja, la vagueza y la gula suelen poderme y el mundo de la moda me fascina. Y estoy convencida de que algún día tendré una vespa roja con la bandera del Reino Unido en un lateral, casi tanto como sé que en no mucho tiempo iré a Glastonbury con Paula a ver a The Kooks y Lily Allen.
Me gusta jugar a los juegos del facebook en vez de estudiar, especialmente a la granja. En el fondo sé que es una frikada, pero me lo paso bien.
Mis musas son Lisa Olsson, Rachel Bilson, Anne Wintour y mi madre, porque todas son triunfadoras.
Dsifruto de los viernes como la que más, y adoro a mis amigos, porque cada uno de ellos tiene algo diferente que aportarme.
Quizá a veces me pase de borde (carácter fuerte, dicen por ahí), pero es que el mundo (y la influencia de mamá) me ha hecho así. Y en este mundo competitivo sin carácter fuerte no se llega a ningún sitio, es mi humilde opinión.
Probablemente debería estar estudiando Historia ahora mismo en vez de estar escribiendo esto, pero si soy sincera no me preocupa porque a veces soy un poco confiada respecto a mis notas y mis capacidades (y en ocasiones me llevo chascos, porque Albert Einstein sólo hay uno). Además, es Historia, es un cuento más.
Seguramente me deje cosas en el tintero, pero de momento esto es todo, así que cierro y me pongo en serio con Felipe V, que llevaba unas pelucas muy pintorescas y en mi opinión vistiendo era un poco femenino (como casi todo en el siglo XVIII).
Hasta luego amigos, agur.