
Notting Hill, Portobello, sus interminables mercadillos vintage, las Polaroids de 40 libras. El Big Ben, la repipidad del cambio de guardia, el color marrón del Támesis. Hyde Park y los british tomando el inesperado sol como lagartos. St James's Park, las ardillas y patos sin miedo a nada. El Soho, modernos everywhere cenando y bebiendo en la plaza a las seis de la tarde. Piccadilly, CÓMO ME GUSTA PICCADILLY. Ponerme los dientes largos con bolsos y zapatos impensables en Harrods.
Lo que siempre quise de la ciudad en la que vivo: que no deje de sorprenderme día a día. Que vuelva a casa con sensación de haberme sabido a poco y ganas de más. Que siempre haya cosas que ver, cosas que vivir. Que no me canse.
London has it all.
Mamá lo siento pero quiero envejecer aquí.
