Múltiples problemas. Infinitos.
Por ejemplo que ya has llenado una maleta y sólo has metido cuatro jerséis y unas sábanas. O que no sabes dónde vas a meter los zapatos. Y, hablando de zapatos, que no encuentras tus botas de invierno, las altas, las que iban a ser tus mejores y prácticamente únicas amigas durante los veintemil grados bajo cero de la capital inglesa.
Un tirino, que alguien me pegue un tirino.
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